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MEMORIA:
Monográficos “VALLE DE MENA”
5º edición – año 2004. |
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“El
mercado de Espinosa de los Monteros”
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El rey Enrique IV (1425 –
1474), el impotente, otorgó a Espinosa el privilegio real
de poder celebrar mercado franco todos los martes del año.
A lo largo de los siglos otros reyes han apoyado el
mercado franco espinosiego y fue la hija de los Reyes
Católicos, la reina Juana, la loca, que me parece a mí
que de loca tenía poco o nada, quién le concedió el
privilegio de perpetuidad y aquí sigue y seguirá. |
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El municipio de Espinosa de
los Monteros no se conoce solo por el mercado de los martes,
tiene otros atractivos tanto históricos como culturales,
folklóricos y deportivos. Para empezar cuenta con la única
estación de esquí de las Merindades. Posee el casco antiguo
con más casas solariegas por metro cuadrado de la comarca ¡Y
que casas!. Su arquitectura popular de montaña con las cabañas
dispersas por los valles de Cuatro Ríos, en especial el
Bernacho de Lunada, dan al paisaje un aire singular.
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La historia le ha dado la
categoría de Los Monteros por ser de Espinosa el cuerpo de
Monteros que velaba por la seguridad de los monarcas en la
noche, desde los tiempos de Sancho García, el del busto de la
plaza y el fundador del monasterio de Oña.
Este verano, vi por primera
vez la fiesta de la romería de las Nieves en las Machoras,
declarada Fiesta de Interés Turístico Regional. Aún recuerdo
un verso recitado por el Bobo que relataba las peripecias de
Casimiro de Vega de Pas, al que casualmente conozco.
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He empezado a observar la
vida cotidiana de Espinosa. Es invierno y el clima no es
tan bonachón como en el valle de Mena pero el frío le da
aún más carácter al pueblo. Mientras en el valle brilla el
sol, la niebla inunda Espinosa.
Los primeros días que
visité el mercado, me quedaba observando los rostros de un
buen número de personas que deambulaban por la plaza entre
los tenderetes. Los rostros curtidos por el viento y la
vida en la montaña. Son fuertes, robustos y expresan
dureza pero son los ojos y las manos los que relatan sin
palabras su vida en el campo. Hablan tranquilos y de pie,
casi siempre sobre el mismo tema: las vacas, los prados,
la leche, el mercado de ganado que se celebra a las
afueras del pueblo… |
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¡Que distinta es esta gente de la gente de cualquier calle de
Bilbao! Hasta la forma de vestir, de andar, de moverse es
endémica de estas tierras.
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Se acerca la Navidad y la
sociedad se lanza a comprar y consumir productos
superficiales y de capricho, pero lo que veo en las
tiendas de Espinosa, los martes, nada tiene que ver con
esa sociedad. En un supermercado familiar compramos
(también yo) productos y alimentos de primera necesidad,
nos lo colocan en una caja de cartón atada con una
cuerda. Cuando damos por concluida la estancia en el
pueblo recogemos nuestra caja de entre otras muchas cajas,
de personas que saben bien lo que cuesta ganar un euro. |
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Los establecimientos públicos parecen aletargados en la
decoración de otros tiempos, solo los bancos, la farmacia,
algún que otro bar y una panadería dan la nota vanguardista
pero a mi me gustan los otros. Puedes entrar en una tienda de
las de toda la vida y pedir o lo que quieras que seguro lo
tiene, igual que Lauri, el del Sindicato de Villasana.
Los productos puestos a la
venta en los tenderetes de la plaza son en su mayoría
repetitivos de ropa y calzado. Los que más venta realizan a lo
largo de la mañana son los fruteros. Hay también derivados
lácteos de Vega de Pas (Cantabria), golosinas, frutos secos,
ferretería…
Me gusta Espinosa, siempre me
ha gustado y disfruto observando todo lo que ocurre a mi
alrededor. Analizando sus edificios tan peculiares como las
agujas del tejado de la iglesia de Santa Casilda, los faldones
de forja de los balcones de una casa, los azulejos de la
ventana de una torre, los miradores de madera de la plaza, los
soportales de piedra de sillar, la escultura de don Sancho, el
suegro de Sancho III de Navarra y que allá por donde voy me lo
encuentro, hace unos días en el monasterio de Yuso en San
Millán de la Cogolla. La torre de los Velasco propiedad de
Luis Solana, al que conocí, un bohemio que siempre creyó que
la torre volvería a conocer el esplendor de los Velasco
¡Quizá…algún día! Los insultantes bloques de pisos que asoman
por entre las humildes casas y acaban pareciendo gigantes
avergonzados.
Todo pasa y todo queda pero
Espinosa de los Monteros ni pasa ni queda: ES.
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BRAVOS Y MORRILLAZOS |
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BRAVO POR LA FARMACIA DE
VILLASANA por conservar los tarros de pócimas que rotuló
DONATO RUIZ EZQUERRA, profesor de primera enseñanza de
Villasana. Rondan la veintena de tarros.
Este hombre fue, hace ya casi un siglo (1911), la persona que
dibujó el mapa del valle de Mena con todo lujo de detalles.
Hoy conseguir ese mapa es casi una reliquia de anticuario.
Bravo por este profesor
desconocido para muchos y admirado y respetado por unos pocos
y por las personas que recuerdan sus trabajos y comentan
anécdotas de su vida en el valle.
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BRAVO POR JUAN ANTUNEZ
(Guarda forestal del valle)
Lleva en Mena más de 20
años y, a parte de tener los ojos más bellos que he
visto hasta ahora; son verdosos como los montes y con
mirada limpia, es un poco como el médico de cabecera de
la vida vegetal del valle.
Conoce bien la
orografía, las masas arbóreas, la toponimia de cada
trozo de tierra pero nada comparable a como explica los
asuntos de los montes, lo borda. Le echa profesionalidad
y entusiasmo. Fue un placer escucharle por lo que se
aprende y por lo bien que preparó su charla del martes
14 de diciembre, sobre el Ordunte. Tampoco desmereció su
acompañante, Juan Luis D. De Mena. Simplemente que Juan
Antunez es mi favorito en materia de medioambiente
porque es la persona que mejor conoce el valle en este
terreno. ¡Ojala salgan personas tan profesionales como
él, en otros campos del valle! Sería un beneficio para
esta tierra y borraría lo que se está viendo ahora.
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MORRILLAZOS
Aunque este mes hay muchos
morrillazos de piedra caliza de la Peña y arenisca de Ordunte,
es Navidad y confío que los Reyes Magos hagan bien el trabajo,
la estrella les guíe por el valle y limpien a parte de los
caminos la maldad de algunos.
¡SALUD Y BUEN AÑO PARA LA
GENTE DE BIEN!
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