El ventanuco,
2005.

Actualidad y opinión sobre El Valle de Mena

 
 

 

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MEMORIA: Monográficos “VALLE DE MENA” 5º ediciónaño 2004.

“El mercado de Espinosa de los Monteros”
 

El rey Enrique IV (1425 – 1474), el impotente, otorgó a Espinosa el privilegio real de poder celebrar mercado franco todos los martes del año. A lo largo de los siglos otros reyes han apoyado el mercado franco espinosiego y fue la hija de los Reyes Católicos, la reina Juana, la loca,  que me parece a mí que de loca tenía poco o nada, quién le concedió el privilegio de perpetuidad y aquí sigue y seguirá.

   

 

 

Una pagina para visitar  (Pincha)
 Web de Pedro Javier dedicada a la localidad de Las Machorras y alrededores

 
     

El municipio de Espinosa de los Monteros no se conoce solo por el mercado de los martes, tiene otros atractivos tanto históricos como culturales, folklóricos y deportivos. Para empezar cuenta con la única estación de esquí de las Merindades. Posee el casco antiguo con más casas solariegas por metro cuadrado de la comarca ¡Y que casas!. Su arquitectura popular de montaña con las cabañas dispersas por los valles de Cuatro Ríos, en especial el Bernacho de Lunada, dan al paisaje un aire singular.
 

La historia le ha dado la categoría de Los Monteros por ser de Espinosa el cuerpo de Monteros que velaba por la seguridad de los monarcas en la noche, desde los tiempos de Sancho García, el del busto de la plaza y el fundador del monasterio de Oña.

Este verano, vi por primera vez la fiesta de la romería de las Nieves en las Machoras, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional. Aún recuerdo un verso recitado por el Bobo que relataba las peripecias de Casimiro de Vega de Pas, al que casualmente conozco.
 

He empezado a observar la vida cotidiana de Espinosa. Es invierno y el clima no es tan bonachón como en el valle de Mena pero el frío le da aún más carácter al pueblo. Mientras en el valle brilla el sol, la niebla inunda Espinosa.

Los primeros días que visité el mercado, me quedaba observando los rostros de un buen número de personas que deambulaban por la plaza entre los tenderetes. Los rostros curtidos por el viento y la vida en la montaña. Son fuertes, robustos y expresan dureza pero son los ojos y las manos los que relatan sin palabras su vida en el campo. Hablan tranquilos y de pie, casi siempre sobre el mismo tema: las vacas, los prados, la leche, el mercado de ganado que se celebra a las afueras del pueblo…


¡Que distinta es esta gente de la gente de cualquier calle de Bilbao! Hasta la forma de vestir, de andar, de moverse es endémica de estas tierras.
 

Se acerca la Navidad y la sociedad se lanza a comprar y consumir  productos superficiales y de capricho, pero lo que veo en las tiendas de Espinosa, los martes, nada tiene que ver con esa sociedad. En un supermercado familiar compramos (también yo) productos y alimentos de primera necesidad, nos lo colocan en una caja de cartón  atada con una cuerda. Cuando damos por concluida la estancia en el pueblo recogemos nuestra caja de entre otras muchas cajas, de personas que saben bien lo que cuesta ganar un euro.


Los establecimientos públicos parecen aletargados en la decoración de otros tiempos, solo los bancos, la farmacia, algún que otro bar y una panadería dan la nota vanguardista pero a mi me gustan los otros. Puedes entrar en una tienda de las de toda la vida y pedir o lo que quieras que seguro lo tiene, igual que Lauri, el del Sindicato de Villasana.

Los productos puestos a la venta en los tenderetes de la plaza son en su mayoría repetitivos de ropa y calzado. Los que más venta realizan a lo largo de la mañana son los fruteros. Hay también derivados lácteos de Vega de Pas (Cantabria), golosinas, frutos secos, ferretería…

Me gusta Espinosa, siempre me ha gustado y disfruto observando todo lo que ocurre a mi alrededor. Analizando sus edificios tan peculiares como las agujas del tejado de la iglesia de Santa Casilda, los faldones de forja de los balcones de una casa, los azulejos de la ventana de una torre, los miradores de madera de la plaza, los soportales de piedra de sillar, la escultura de don Sancho, el suegro de Sancho III de Navarra y que allá por donde voy me lo encuentro, hace unos días en el monasterio de Yuso en San Millán de la Cogolla. La torre de los Velasco propiedad de Luis Solana, al que conocí, un bohemio que siempre creyó que la torre volvería a conocer el esplendor de los Velasco ¡Quizá…algún día! Los insultantes bloques de pisos que asoman por entre las humildes casas y acaban pareciendo gigantes avergonzados. 

Todo pasa y todo queda pero Espinosa de los Monteros ni pasa ni queda: ES. 

 

 

BRAVOS Y MORRILLAZOS


BRAVO POR LA FARMACIA DE VILLASANA por conservar los tarros de pócimas que rotuló DONATO RUIZ EZQUERRA, profesor de primera enseñanza de Villasana. Rondan la veintena de tarros.

Este hombre fue, hace ya casi un siglo (1911), la persona que dibujó el mapa del valle de Mena con todo lujo de detalles. Hoy conseguir ese mapa es casi una reliquia de anticuario.

Bravo por este profesor desconocido para muchos y admirado y respetado por unos pocos y por las personas que recuerdan sus trabajos y comentan anécdotas de su vida en el valle.
 


BRAVO POR JUAN ANTUNEZ (Guarda forestal del valle)

Lleva en Mena más de 20 años y, a parte de tener los ojos más bellos que he visto hasta ahora; son verdosos como los montes y con mirada limpia, es un poco como el médico de cabecera de la vida vegetal del valle.

Conoce bien la orografía, las masas arbóreas, la toponimia de cada trozo de tierra pero nada comparable a como explica los asuntos de los montes, lo borda. Le echa profesionalidad y entusiasmo. Fue un placer escucharle por lo que se aprende y por lo bien que preparó su charla del martes 14 de diciembre, sobre el Ordunte. Tampoco desmereció su acompañante, Juan Luis D. De Mena.  Simplemente que Juan Antunez es mi favorito en materia de medioambiente porque es la persona que mejor conoce el valle en este terreno. ¡Ojala salgan personas tan profesionales como él, en otros campos del valle! Sería un beneficio para esta tierra y borraría lo que se está viendo ahora.
 



MORRILLAZOS

Aunque este mes hay muchos morrillazos de piedra caliza de la Peña y arenisca de Ordunte, es Navidad y confío que los Reyes Magos hagan bien el trabajo, la estrella les guíe por el valle y limpien a parte de los caminos la maldad de algunos. 

¡SALUD Y BUEN AÑO PARA LA GENTE DE BIEN!
 

 
     
 

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