El ventanuco, 2005.

Actualidad y opinión sobre El Valle de Mena

 
 

 

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“El color de la nieve”

   
   

Los expertos meteorólogos dicen que el clima está cambiando hacia un aumento de la temperatura terrestre pues en Mena es todo lo contrario. Desde que estrenamos milenio también hemos estrenado gélidos y níveos inviernos.

La nieve ya no viene como antes, que se barruntaba con días de antelación por el frío y por los comentarios de los vecinos que no fallaban en sus afirmaciones: -Hay pase de grullas, la nieve está por caer.

 -Aquellos nubarrones traen nieve.
-Huele a nieve.

Ahora es la televisión quien nos anuncia lo que se avecina y eso le resta un poco de sorpresa y mucho de romanticismo, claro que predecir el tiempo en Mena es como pretender conocer el carácter de los meneses (hoy nublado, mañana alegre y pasado sabe Dios).


 

Aquí en el valle, estábamos acostumbrados a ver vestidas de blanco las montañas que  lo forman pero pisar la nieve en los pueblos ya era otro asunto y aunque de vez en cuando caían cuatro copos rara vez hacían manto. Pues estos últimos años no solo hacen manto y alfombra sino que es tal el caos que esto se convierte en encaje de bolillos.

 

Para empezar el tráfico por la carretera se paraliza y empiezan las cábalas: el repartidor el pan y periódico puede que venga o puede que no, pues va ser que a la hora habitual no. La televisión puede que deje de verse mientras dure el temporal y rezamos para que el suministro eléctrico no se vaya al garete como ha ocurrido alguna vez.

El autobús de línea que viene de Burgos despídete de cogerlo porque puede que baje con mucho retraso o que no baje. E ídem de ídem ocurre con el tren de la Robla.

Las cajas registradoras de los comercios, esos días, bajan unos cuantos euros puesto que la gente se retrae a la hora de salir a hacer las compras.

Por las noches hay que proteger las tuberías ya que al bajar las temperaturas pueden congelarse y acabar reventadas. Y a todo esto hay que estar con la pala en mano para limpiar las entradas a las casas y aún así si la nieve está helada pues patinazo seguro y culetazo seguido.

Por mucho que pasen las máquinas quitanieves y echen sal, la nieve helada lo colapsa todo. También es cierto que nos falta un poco de experiencia pero le vamos cogiendo el tranquillo y es muy sencillo: cuando la carretera está nevada y helada hay que cambiar el chip y resignarse a ver nevar desde el ventanuco de casa y sacar el lado positivo como que la nieve purifica la naturaleza en la cual estamos inmersos todos, nutre a rebosar los acuíferos, además el paisaje cambia a un monótono blanco que al de tres días se vuelve insoportable para la vista pero que es gloria bendita para los esquiadores.

 Y ¿A quién no le gusta ver nevar y luego dar un paseo por una alfombra blanca que nadie ha pisado antes? Y apretar la nieve en forma de bolas para hacer blanco en el primer cogote que se ponga a tiro. Hasta  los pájaros se ponen contentos pero no cantan. Las huellas dejadas en la nieve nos indican el trajín de los animales durante la noche y de que animales se trata.

También el refranero tiene su lado positivo: “Año de nieves año de bienes”

“Año de bellotas la nieve hasta las pelotas” y es que estos últimos años las bellotas triscaban al pisarlas por el monte.
 

BRAVOS Y MORRILLAZOS
 

BRAVO por la puesta en marcha del PROTOCOLO DE KIOTO. El acuerdo internacional pretende reducir las emisiones de CO2 y otros gases y mitigar así el efecto invernadero.

Lo han firmado más de 140 países, sin embargo Estados Unidos (que aporta la cuarta parte de las emisiones mundiales de CO2) sigue al margen. 


BRAVO POR LAS MIMOSAS están en plena floración. La lluvia y el frío las han deteriorado un poco pero siguen hermosas. 

 

 
     
 

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