El ventanuco,
2004.

Actualidad y opinión sobre El Valle de Mena
 

 
 

 

Valle de Mena.      

 
 

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Monográfico fotográfico nº 17: 
                                   Instantanias Menesas  (42 fotos)

En la cristalera Habitual

 

BILBAO, LA CIUDAD.

 

Desde el ventanuco no se ve la ciudad de Bilbao pero sí se ven y oyen bilbaínos pasar por las callejas del pueblo, que se divisan desde aquí. De vez en cuando, y sin muchas ganas, tengo que desplazarme hasta la capital y curiosamente no es la capital que me corresponde. Por esos caprichos históricos y de divisiones territoriales aquí la capital oficial es Burgos pero, lo cierto, es que a mi Burgos me suena a chino; ¡Bilbao es otra cosa!. Me encamino bien de mañana y al igual que el río Cadagua, que parece le cuesta salir del valle, voy bajando hacia la urbe.

La primera cita con la ciudad es la visita obligada a la consulta de algún médico. No se como lo hago pero siempre aparezco en calles que nada tienen que ver con la del médico, no me llevo mal rato. Se ve que no he desarrollado el instinto de la orientación urbana. Todas las calles son iguales, oscuras, estrechas, con ruidos, llenas de gente que no conozco y edificios planos. ¡Claro que... posee otros atractivos!

   

 

El médico, sea de la especialidad que sea, hurga en mi cuerpo sin compasión, me recuerda cuando escarbo en la tierra buscando gusanas. Hay veces, que salgo de la consulta con el miedo metido en el cuerpo esperando los resultados que tardarán una semana. Otras veces, cuando los resultados son en el momento se me olvida enseguida el mal rato y me dispongo, ahora ya, a disfrutar de Bilbao.

Deambulando por las calles llego a los jardines Albia donde impertérrito está sentado en una piedra Antonio de Trueba, el escritor que inmortalizó el valle de Mena, en concreto Viérgol. Me he enterado leyendo el libro de Bustamante. Lo mejor del día es adentrarse en los edificios lujosos, en algunos de ellos viven mis familiares. Es un auténtico placer para la vista ver tanto glamour, siempre hay cambios: que si las tapicerías, que si cuadros, que si lámparas... Miedo me da pisar las alfombras, parece que voy a caer al piso de abajo. Y curiosear los armarios de mi prima, a tope de cosas bellas (zapatos, abrigos de piel, frascos de perfumes, trajes de diseño...)

Poco dura la felicidad porque enseguida dicen que hay que ir a comer a uno de esos restaurantes caros. A mi no me gusta comer rodeada de desconocidos, con veinte cubiertos y no sé cuantas copas distintas que yo sola me armo un lío.

   

Me tratan muy bien y hablamos mucho de nuestra familia repartida por todas partes, que siempre que pueden visitan Villasuso porque saben que allí han nacido nuestras madres, nuestra abuela Irene, nuestra bisabuela Hilaria y muchas más.

Al atardecer y ya deseando volver, cojo el autobús de Emiliano. Emiliano es toda una institución en el valle. Llegó un buen día, no sé de dónde y aquí lleva conduciendo el autobús de línea Villasana-Bilbao muchos años, más de 20.

   

Viajar con Emiliano es como estar sentada en la butaca de casa, siempre hay tertulia. Habla con los viajeros habituales de todo y sin tapujos. Para mí es un placer escuchar, no es para nada un autobús impersonal, lo hacemos nuestro.

Atravesamos la muga y aunque no hay ningún cartel dándonos la bienvenida al valle de Mena no importa porque vuelvo a ver el río Cadagua.
 


BRAVO POR EL GRUPO 


 “Karrantza Naturala”  por interesarse por la turbera del Zalama que es también menesa.

(Pincha para mas información)

 

   

BRAVO  POR LAS PUBLICACIONES DE los grupos:

mesa eólica Merindades, asociación geocientífica burgalesa y grupo espeleológico  Edelweis por la defensa del paisaje de las montañas cantábricas burgalesas.
                                                      http://www.page.to/mesa-eolica

 

   

BRAVO POR LA GUARDERÍA FORESTAL, POR LA LIMPIEZA de las orillas del río Cadagua. Cuando ya creía que se venía todo abajo con la jubilación del guarda del río, veo que no. Es un placer caminar por las sendas y ver que la limpieza  no está reñida con la conservación del entorno. Han cuidado bien la vegetación ripícola  de los cauces. 

   

BRAVO POR LOS REVILLAS REVILLAS
por enviarnos detalles como el siguiente: “el monje dormido de la Peña”. Se ve que cada uno tiene su rincón favorito en la Peña.

   

 BRAVO POR LA FLORACIÓN DE LAS MIMOSAS. En el valle hay pocas mimosas pero con una que se vea da la justa tonalidad amarilla sobre fondo verde. 


BRAVO POR EL PLENO MUNICIPAL porque por primera, desde hace mucho, veo que se ponen todos de acuerdo para aprobar dos propuestas.
 

 

 

UN MORRILLAZO NO MUY GRANDE DE piedra caliza de la Peña para aquellos cazadores que van dejando por el monte los envoltorios del bocadillo, las latas de los refrescos y ya el colmo, los cartuchos.

 

UN MORRILLAZO BIEN GORDO PERO NO de la Peña sino de los morrillos que se han desprendido de la nueva carretera para los responsables, esos que llamamos gelifantes, por su prepotencia, por pasar por encima de todo sin atender a nada. Porque lo único que les ha importado ha sido la carretera.
Y ahora van y cambian el número de la carretera: antes 6318, ahora en unos lugares es la 6318 y en otros la CL 629.
No quiero ni pensar si viene un visitante al valle por primera vez y se guía por los carteles de las carreteras y por los indicadores “valle de Mena”. El valle tiene cinco fronteras (entradas) y en ninguna pone “valle de Mena”.
¡El visitante se volverá loco buscando el valle!.

 

UN MORRILLAZO DE PIEDRA CALIZA de la Peña en forma de excremento de perro para el vecino que ha denunciado a otro vecino porque dice que le pican sus abejas. Y él desde que ha hecho una perrera echa toda la mierda de los perros al cementerio, donde está enterrado mi bisabuelo y mucha más gente de Maltrana y La Presilla.
¡Aquí el que esté libre que tire la primera piedra!

 
 
     
 

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