“HASTA EL LÍMITE”
                 LA VUELTA AL VALLE EN CUATRO DÍAS (andando).
 

               Las cumbres, las vistas, las sensaciones, el esfuerzo, el trabajo en equipo, la capacidad física y mental, las noches en el hotel de las mil estrellas y la satisfacción de haber realizado un deseo muchos años anhelado, son vivencias que desde la comodidad de una silla y una mesa desde donde escribo el ventanuco, pierden mucha intensidad.

He realizado muchas salidas por el valle de Mena, superan las 500 pero nunca hasta ahora había estado 4 días seguidos andando y “empapándome” de la diversidad, la grandeza y al mismo tiempo humildad del valle.

Tres personas han compartido caminata conmigo.
 


1º DIA: SÁBADO 21 AGOSTO 2004
 


 

Comenzamos el sábado 21 de agosto 04, en la semi-rotonda de la carretera en la “frontera” del valle de Mena con  Bercedo (Merindad de Montija).

Subimos a La Peña y ya no bajamos de ella hasta el domingo por la tarde.

El equipo éramos tres ( dos chicos y una chica).

Este día caminamos 15 horas por el lapiaz de la Peña con un día ideal para andar y disfrutar de las vistas hacia los dos valles (Mena y Losa).

Disfrutamos y al mismo tiempo sufrimos porque la irregularidad del suelo, los desniveles de la Peña y la ausencia de caminos acaban agotando y más si hay que ir guiando en todo momento..

Uno de los chicos había hecho conmigo, el año pasado, la travesía de la Peña Menesa y conocía tan bien como yo el recorrido y los laberintos de las rocas.

Cumbreamos todas las crestas y al llegar a “Tres dedos” nos dormimos en los laureles y se nos echo la noche.

En una noche de luna creciente sin apenas claridad y con tres linternas, a mi me daba la sensación que cuanto más andábamos más se alargaba la Peña y no llegábamos al campamento.

Por el lado del valle de Mena oíamos el jolgorio de la fiesta de San Bartolomé en Villasuso y por el lado losino, la calma de la Peña con un cárabo que ululaba sin cesar cada vez más cerca de nosotros.

Nadie perdió la calma y los tres caminábamos sin saber bien donde pisábamos.

A las 11 de la noche llegamos a la Palangana (la Complacera) y hubo que montar la tienda.

Era la una menos cuarto de la madrugada y no teníamos ninguna prisa, disfrutamos de la noche espléndida con la Osa Mayor por encima de nuestras cabezas. Y una temperatura ideal para dormir fuera de la tienda.

Al final, dos dormimos dentro de la tienda y uno fuera.

Por increíble que pueda parecer, al amanecer no había ni gota de rocío. Dos vacas vinieron a recordarmos que habíamos invadido su territorio. 
 


2º DIA: DOMINGO 22 AGOSTO 2004 (2ª parte de la Peña)
 

Este día tenía demasiados “2”. Yo tenía dos pies y dos hombros doloridos, mis dos compañeros no decían ni pío pero iban algo tocados.

En la primera hora de caminata me bebí un litro de agua y tenía que llegar a la Peña alavesa con otro litro y medio de agua y faltaban 11 horas por llegar pero ¡ya lo creo que llegue!.

El 2º tramo de la Peña es más corto que el primero y más fácil de hacer aunque entre las dolinas hay puentes naturales que hay que saber donde cogerlos sino aquello se convierte en un laberinto que acaba en pesadilla.

El tiempo una vez más respondía, hacia algo de calor pero por el borde de la Peña  subía un viento agradable.

Después de 12 horas de caminata llegábamos a la cascada de Peñaladros después de haber pasado cerca de las Chaulas  de Covata (Alava).

Decíamos  adios  a dos días de Peña con cierta tristeza porque la Peña Menesa nos había tratado, como siempre, con sumo cariño. También decíamos adios a uno de los componentes del equipo, volvía a la civilización  ya que el lunes tenía que trabajar. Y también decíamos adios a la armonía que disfrutamos esos dos días. 

En la cascada de Peñaladros se iba un chico pero se incorporaba una chica. Total que volvimos a ser tres ( dos chicas y un chico).

La chica que se incorporaba era la esposa del chico que continuaba y que acabaría conmigo todo el recorrido..

Dormimos a la intemperie con una temperatura ideal y acompañados de las insoportables caparras. 

 





3º DIA: LUNES 23 AGOSTO 2004. ZONA ESTE-NORTE
(DE ANGULO A EL BERRÓN)
 

El tiempo y temperatura ideal.

               Se suponía que el tercer día iba a ser el más relajado de todos aunque había que cruzar por el límite los valle de Tudela y Ayega. Comenzábamos en Angulo y acabábamos en Sanchito (Gijano).

Todo se desarrolló con normalidad y se cumplieron los horarios previstos. Después de 11 horas andando llegábamos a Sanchico.

Yo llegue fresca como una lechuga, no tenía ni un síntoma de cansancio. Se que mi cuerpo y mi mente tienen una fortaleza increíble pero no me imaginaba que tanto.

Dormimos los tres dentro de la tienda de campaña.

 


4º  Y ULTIMO DIA: MARTES 24 AGOSTO 2004
(SAN BARTOLOMÉ). TODO EL ORDUNTE.
 
 


El tiempo y temperatura mejor imposible. 

 Subimos a la cordillera del Ordunte por la vaguada del monte Terreros. Cumbreamos el Burgüeno, el Ilso, el Ordunte (Baljerri para los vascos). Aquí empezó a meterse la niebla que se formaba en Carranza pero fue una falsa alarma.

Al llegar a las campas de Salduero, la niebla empezó a jugar pero no con nosotros. Nos cerraba por detrás pero nos dejaba amplia visibilidad para continuar, así tres horas.

Puede parecer increíble este hecho, me ha pasado otras veces: me cierra el camino andado y me lo abre a medida que avanzo. 

Desde Salduero hasta el Zalama, los desniveles son muy fuertes, creo que le debo a San Bartolomé ( patrón del Ordunte, de San Pelayo de Montija y de Villasuso de Mena) la fuerza y vitalidad con la que afronté este último tramo. Nunca había subido tan bien.

Cumbreamos el Zalama entre la niebla. 

A las 7h 30 de la tarde y después de 10 horas  andando llegamos a la semi-rotonda de Bercedo, donde tres días antes habíamos comenzado la vuelta al valle. 

Por mi parte, se cumplía del deseo de dar la vuelta al valle, después de 15 años y acababa en un estado físico y mental mejor que cuando empecé.


CONCLUSIONES:
 

· La grandeza del valle es infinita. Con el valle de Mena no se juega, hay que vivir en él con humildad porque somos un granito al lado de su poder y fuerza.
·  Se empieza como  grupo y se acaba como equipo.
· Todo salió bien, yo diría perfecto.
·  Es agotador guiar por caminos, montes y muchas veces a la “brava” por entre maleza durante tantas horas, pero el chico que acabó conmigo toda la vuelta siempre me echaba una mano, sobre todo el primer día en la oscuridad de la Peña.
·  Es importante en estos recorridos estar segura de sí misma y conocer bien todo el itinerario, llevar los pies muy mimados con el mejor calzado del mercado. Pero sobre todo, crear un ambiente, una atmósfera relajada de convivencia porque hay que estar “casi pegados” durante cuatro días y tres noches
·  Hemos sufrido un poco (yo he adelgazado 2 kg.) pero hemos disfrutado a tope con cada aspecto que el valle nos brindaba y nos ha ofrecido lo mejor de sí mismo.
· El chico que hizo toda la vuelta llevo consigo un G.P.S. (aparato que yo creo no vale “pa na”) y fue cogiendo referencias. Posteriormente ha plasmado en un mapa del valle por satélite todo lo registrado en el G.P.S. Comentó que caminamos casi al milímetro por los límites del valle, solo un trozo de Espalda Seca  quedaba sin tocar.
·  No sé si somos los primeros en dar la vuelta al valle pero eso poco nos importa. No hemos ido a batir records sino a conocer y disfrutar de un valle que no se ha rendido a nuestros pies sino que nos ha dado alas para poder decir en este ventanuco ¡GRACIAS POR ESTOS CUATRO  DIAS VALLE DE MENA!
 

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